UNIVERSO DE PAPEL

Taller INVENTADNO PAPELES

Los papeles ¿son como son? ¿O se puede inventar nuevos?

Y los inventados ¿Son como los que conocemos?

Los que hacen Victoria y Oliver son mejores aún. Hechos en un bosque de Chile de forma artesanal, no utilizan la celulosa de los árboles sino otras fibras con las que logran las mismas o mejores texturas.

Victoria y Oliver -madre e hijo- fabrican papel orgánico en un bosque chileno cerca de la costa del pacifico. Además de hacer papel, Victoria investiga con qué otras fibras se puede lograr la misma o una trama mejor. “No hace falta cometer un arbolicidio, se puede hacer celulosa con trigo o pastos, y obtener un papel de gran calidad”. 

El papel es uno de los grandes inventos de la humanidad, que tiene una gran presencia en nuestro día a día: cuadernos, papel de oficina, cajas, etiquetas, papel de periódico o higiénico. Constantemente lo usamos. Anualmente se producen 400 millones de toneladas en el mundo, lo que significa unos 50 kilos por persona cada año. ¿Es posible hacer papel con otra celulosa que no sea la proveniente de los árboles?

“Claro que sí” contesta Victoria quien desde hace más de 30 años no solo hace papel de forma artesanal sino que investiga con qué otras fibras se lo puede fabricar logrando las mismas o mejores texturas. 

Actualmente su espacio de producción e investigación está en El Totoral en Chile, en la comuna de Quisco. El Totoral es un pueblo rural y artesanal que se ubica a sólo 8 kilómetros de localidades costeras como Isla Negra, lugar que alberga la residencia más querida del poeta Pablo Neruda. Valparaíso está a tan solo 120 kms, lo que hace a El Totoral un lugar tranquilo, de abundante vegetación y fauna pero muy conectado con centros de recreación y urbanos.

Antes de la mudanza a Quilco, Victoria y Oliver se asociaron para comenzar esta nueva etapa del proyecto. Se han propuesto no solo contar con su propio espacio de trabajo y venta, sino también darle una nueva impronta a la logística de cómo realizar el papel, para que su trabajo siga teniendo el mismo estilo pero sea más productivo. Otro de sus objetivos es darle mayor difusión a su trabajo. Buscan poner de manifiesto que se puede hacer papel sin un alto impacto ambiental

¿Cómo nace tu idea de hacer papel? O debería preguntar: ¿ Cómo nace tu afán por cuidar los árboles? 

“Mi amor por los árboles nace por la educación que tuve, de haber tenido unos padres vanguardistas en esa época, enseñarnos sobre el cuidado del medio ambiente desde muy pequeños, aun en esos años en los que no se hablaba de ecología. Se hablaba de cuidado de la naturaleza, otros vocabularios que tenían otra implicancia. Pero siempre nos enseñaron desde muy pequeños al cuidado de la tierra”.

En ese sentido, le enseñaron desde niña a subirse a un árbol, gozar del viento arriba de sus ramas, admirar como se vé el mundo desde sus alturas. “Esa cosa siempre me llamó mucho la atención, un poco romántica tal vez, pero que me marcó mucho: la importancia de un árbol en el medio”.

Victoria se crió en un pueblo de pocos habitantes. Cuando fue madre y su hijo ya tenía unos cinco años se preguntó ¿Qué puedo hacer para que él se integre también en esta misma enseñanza? ¿Cómo lo integro en el mundo mío? 

“Entonces me puse a invitar a los niños de los barrios, de las parcelas vecinas, para que se acercaran a hablar del medio ambiente, a limpiar los bosques, hacer actividades de ecología. Empecé con 4 niños, con 6 niños, con 20 niños, con 50 niños. Pasaron muchos años. Se formó un grupo anónimo y le pusimos al grupo Ecotabo, porque estaba en la comuna del Tabo. Y tuvo tanto tanto éxito esos talleres en el fondo de mi casa, que duraron mucho tiempo”.

Con el crecimiento de tu hijo Oliver nace la idea de hacer papel

«Si, cuando Oliver cumplió 15 años como regalo tuvimos la oportunidad de ir a Suecia. Allá, en un lugar turístico, me encuentro con un local pequeñito en donde vendían papel hecho a mano, pero de origen Asiático. Ni bien lo ví dije uy, uy, uy, esto sí que es hermoso.” Asia tiene una larga tradición en la realización de papel de forma manual. El surgimiento del papel se ubica en China el año 105 d. C. durante la Dinastía Han, cuando un alto funcionario -Cai Lun- desarrolló un método eficiente para crear hojas resistentes a partir de fibras de corteza de morera, bambú, redes de pesca y restos textiles. Con los años el secreto del papel se filtró a otros países.  Hoy algunos países asiáticos siguen fabricando papel de manera manual: Son famosos los papeles Washi de Japón, el Hanji de Corea o los producidos en la aldea Fuyang en China. 

Al ver esos papeles artesanales Victoria se preguntó ¿por qué no producirlo en Chile donde hay tanta naturaleza? “Tengo que hacerlo” se dijo. Cuando volvió del viaje se puso a buscar alguien que le enseñara. Después de tres años finalmente halló una profesora que dictaba clases en una universidad en Chile. Ella  que diseñó un taller a medida para Victoria.

“En total fueron 12 clases donde aprendí lo básico de lo básico: cómo hacer un bastidor, la clasificación de la hoja, la formación de un papel. Una vez por semana tenía que viajar a Santiago -la capital de Chile- para asistir al taller. Tomé las clases y de ahí en adelante nunca más paré». 

En aquel momento no había internet, si encargaba un libro a España -donde estaban más avanzados en la materia- podía tardar hasta seis meses en llegar.  A pesar de los obstáculos y las dificultades Victoria se puso a estudiar. Estudió mucho y lo sigue haciendo

¿Con que fibras podemos hacer papel?

Después de tanto indagar Victoria sabe hoy que se puede hacer papel no sólo con celulosa de árboles. Hay diferentes formas. 

“Mi primera experiencia fue investigar qué es la celulosa de los árboles para entender cuál es la mejor forma de hacer papel reciclado; entender cuantas veces lo podés reutilizar y por cuántos procesos pasa. Siento que llegué a dominar esa materia. 

“Después me puse a dominar la otra técnica que es de fibras vegetales, que es una técnica diferente, que no tiene nada que ver con la primera, con la del papel reciclado. Porque uno siempre piensa que la celulosa es únicamente de los árboles, pero existen dos tipos de celulosa, la celulosa de los árboles y la celulosa de las plantas. Y en las plantas hay una variedad enorme. Hoy las que más se destacan y sobre la que hay más estudios son las gramíneas”. Las gramíneas son plantas herbáceas a las que comúnmente identificamos como “pastos”. Esto incluye a una multiplicidad de especies como el trigo, la avena, el arroz y el pasto que sembramos en el jardín.

“¿No es mucho más fácil plantar un campo de trigo para hacer papel, que un árbol que tardara tantos años en crecer, solo para tirarlo abajo y lograr un papel similar? Hay muchos países, sobre todo Europeos que están trabajando papel con fibras de este tipo”

Hoy Victoria se ha convertido en una investigadora de la fibra de Chile. “Tengo un escrito porque hice un libro. Me imaginaba algo de eso, plasmar toda esta investigación en algún sitio. Desde hace siete años guardo registro de todo mi trabajo, antes no me daba cuenta que tenía que anotar cada clasificación. Cuando investigo no sólo busco información sobre determinada planta para hacer papel, sino que luego la llevo a la experiencia y anoto la fórmula que usé. He registrado alrededor de unos setenta, ochenta tipos de papeles diferentes” 

La otra técnica que aprendió es hacer papel a partir de trapos de algodón. “No lo hago muy seguido porque no tengo la tecnología y en estas condiciones me demanda mucho tiempo. Lo que más me cuesta es el refinado. Últimamente me preguntan mucho por este tipo de papel. Entiendo que es por la cantidad de contaminación que está generando la ropa en el mundo. En Chile hay partes donde están tirando los trapos al desierto. A mí eso me duele. Así que me puse en campaña para adquirir una máquina que me ayude a trozar, a desmenuzar el trapo”.

En una entrevista te escuche decir una gran frase: las personas no tenemos solo que reciclar, sino reducir el uso

«Claro, no podemos estar todo el tiempo confiando de que alguien nos va a dar la respuesta al reciclado, o sea, también es nuestra responsabilidad, además de reciclar, reducir. Tenemos que hacer un cambio radical en ese tema. Con reciclar no va a alcanzar, hay que reducir el consumo»

La experiencia citadina

El proyecto de Victoria nació cuando aún vivía en un pueblo en el Tabo, comarca en Chile ubicada en la costa central. Cuando su hijo comenzó sociología en la universidad se mudaron a Valparaíso, no sólo por sus estudios sino con la idea de montar el taller en una ciudad. Victoria tenía la ilusión que en una urbe podrían tener más oportunidades de hacer crecer el taller y de darle más difusión. La experiencia citadina fue compleja. Primero porque necesitaban un espacio amplio, que era muy costoso. Por otro lado, al hacer todo el proceso de forma natural, Victoria finalmente entendió que el entorno adecuado era rodeada de naturaleza. 

Ello los llevó a que eligieran mudarse a el Totoral. “Mi hijo es de profesión sociólogo. En 2017 nos asociamos. Él es creador de una parte importante del taller. Además de ordenar mi trabajo, de ocuparse de la logística, es muy habilidoso. Hace unos años construyó una Pila Holandesa, un elemento que modernizó y agilizó la producción”. Las Pilas Holandesas son máquinas que surgieron en el siglo XVII. Sirven para preparar las fibras vegetales que conformarán la pasta de papel. Su utilización sigue garantizando la realización de papel orgánico sin perjudicar el medio ambiente pero de forma más rápida y eficiente. En España el Taller Soteras las construye desde hace 150 años. 

“Fue un gran avance incorporar un poco de tecnología” reconoce Victoria. 

La unión familiar fortalece el proyecto

En el Totoral Victoria, Oliver y Natalie (su nuera) arrancaron de cero. “A campo traviesa” describe. “Guardamos el taller que traíamos bajo nylon, así quedó durante un año, mientras nos pusimos en campaña a construir.” Victoria agradece y remarca mil veces el gran equipo que ha construido junto a su familia. “Tengo la suerte de tener dos grandes partners: mi hijo y mi nuera, así como mi ayudante estrella, que es mi nieto, que está ya cumpliendo 7 años.” Menciona el gran equipo que han formado, trabajando todos para uno y uno para todos. “Parece un poquito iluso, a lo mejor para otras personas, pero para nosotros es natural y funciona muy bien. Hoy estamos en la etapa de inversión: ampliando el taller y construyendo nuevos espacios” 

Visitas y envios

En el taller reciben muchas visitas, el resultado de una estrategia que armaron al instalarse en el Totoral. “Se nos ocurrió armar la ruta del papel. Así como aquí se habla mucho de la ruta de los poetas, la ruta del vino, nosotros dijimos la ruta del papel y lo convertimos en un paseo turístico”

“Muchas de esas visitas se deben no sólo a que se ha hecho mucha difusión de nuestro trabajo de boca en boca sino porque de a poco se fue formando un prestigio entre comillas, desde mi trabajo. Porque tengo tanta constancia, tanta constancia que tú me puedes decir cualquier cosa, pero yo me premio, mi premio personal que me hago yo es que nunca me he rendido.

Durante mucho tiempo Victoria no valoró su saber, todo lo que había investigado, aprendido y aplicado. Empezó a entenderlo luego de varias visitas internacionales, tanto de Estados Unidos y de Francia, equipos televisivos o de investigación científica que la han entrevistado para conocer y analizar su trabajo. 

“Todo ello ha dado mucha difusión al trabajo del taller. Y fíjate que hemos tenido la gran suerte de que no hemos parado. Entonces esa persona le da el dato a otro y a otro y a otro y se empezó a formar esto” 

¿Cómo suele ser la visita? ¿Paran en tu casa o en lugares cercanos?

“Venir al taller para mucha gente es como tomar una excursión, no para hacer papel, sino para hacer relax y una experiencia diferente. En general vienen por el día o vienen a balnearios relativamente cerca”. A menos de 15 minutos de El Totoral existen ciudades costeras muy lindas como Algarrobo o la playa de El Quisco. “Agradecida, nada más. Agradecida que vengan de lejos y conozcan el espacio.”

¿Se puede encargar el papel y ustedes realizan el envío?

“Tenemos papel y packs muy lindos, también productos para vender. Hacemos envíos pero aún nos queda resolver cuando nos los piden del extranjero porque los costos son muy altos pero ya le vamos a encontrar la vuelta. Así que esos son los riesgos y los topes que uno va teniendo en la vida.”

¿Hay preferencias en el uso de los papeles?

“La gente ha encontrado usos muy variados. Muchos grabadores vienen a buscarlos y luego nos envían fotos de como quedan sus trabajos en ellos. También encuadernadores. Hubo un tiempo que se usó mucho para packaging, cajas para cosas, diferentes tipos de envases desde aceite de oliva hasta jabones. Además de para grabado se usa para encofrado, tarjetería o etiquetado. Hay una parte de los papeles de fibra que sirven para hacer traslúcido, es decir para aplicar por ejemplo en lámparas”.

Victoria tiene un claro mensaje para emprendedores o experiencias que a veces no son tan clásicas: la meta que uno se pone en la vida no hay que abandonarla por nada del mundo. Y en ella, en su trabajo y su cariño por el oficio, esa meta se ha hecho realidad.

Hay muchas, diversas formas de hacer papel. 

Desde hace más de 30 años Victoria Aguirre Jara investiga en Chile como hacerlo con fibras, 

como opción al uso de la celulosa de los árboles. 

Porque cada árbol tiene un significado en esta tierra

Junto a su hijo Oliver tienen un taller en Chile

donde producen papeles artesanales.

Conocer el material que realizan y su espacio es una experiencia imperdible.

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