Salto Luz. Fotografía Contemporánea

Desde el mar, la potencia de la fotografía

Un espacio de aprendizaje, muestras, clínicas, residencias y una Galería que vende la producción tanto de sus alumnos como de sus docentes. En esta entrevista los gestores de Salto Luz cuentan como desde hace más de dieciséis años, la fotografía contemporánea es su lugar de deseo, creación, crecimiento y trabajo.

Luisina y Walter

A Walter Barrios – fundador de Salto Luz- y Luisina Urristi -coequiper del espacio- los conocí en el Museo Mar (https://www.gba.gob.ar/museo_mar ), allá por 2018. Era la inauguración de alguna muestra y ellos caminaban por los pasillos del primer piso yendo de una sala a otra. El fondo era uno de esos grandes ventanales que dan al horizonte de cielo y océano, una vista tan característica de ese espacio puro hormigón y ventanales. Caminaban juntos. Llevaban de la mano a un chiquito de unos tres. Luisi además cargaba una prominente panza, un embarazo de seis o siete meses. Esa imagen de recuerdo es un fiel retrato de lo que son: una gran familia, una familia que extiende sus brazos para formar artistas desde hace dieciséis años desde la atlántica ciudad de Mar del Plata.

Salto Luz: Taller de Fotografía y Lenguaje Visual

“Árbol, hojas, salto, luz” canta Spinetta en la canción “Por” de su disco Artaud (https://www.youtube.com/watch?v=_XPE_5L-Pls). Esa canción inspiró el nombre de este espacio que comenzó a  gestarse en el año 2009. La luz es propia de la fotografía y el músico una parte de todo ese contexto conceptual que lo sustenta a Walter como creador. Pero en aquel año, cuando el gen de armar un lugar comenzó a dar vueltas en su cabeza, todavía no había pensado en nombrarlo. Lo que sí había era una gran avidez por sacar afuera todo lo aprendido. “En esos años venía realizando algunas residencias -a través de becas que había ganado- sobre todo en Buenos Aires. Tenía la formación profesional como fotógrafo pero no aún la de docente; y estas becas me empezaron a despertar la necesidad de decir, en el sentido de una idea que siempre tuve cuando comencé a circular el mundo del arte: que es importante tener interlocutores, pero también generar nuevos interlocutores” cuenta Walter. La pregunta inicial es obvia:

¿Cómo nace Salto Luz?

“Quería dar clases. Compartir o generar devoluciones; y algunos saberes”. Lo primero fueron colegios secundarios privados, a donde acercó proyectos que no sólo hablaban de la fotografía sino una propuesta que incluía recorrer centros culturales, museos, salir a ver arte. Mientras, seguía capacitándose a través de las becas. Una de ellas fue fundamental en la formación de su carrera, no sólo por quienes eran los tutores allí sino por cómo se sintió en la Galería Isidro Miranda, un espacio que ya no existe pero que tuvo mucha relevancia en el sector.

“Encontré en ese momento, un lugar del arte donde yo nunca había estado, en el sentido de cómo te tratan.”  Lo que más le gustaba de ese ámbito -que nucleaba artistas de distintas disciplinas tanto de Argentina como algunos de afuera- era como lo recibían. “Encuentro una contención y un trato muy distinto. Eso fue muy revelador para lo que iba a venir después”. Así como todo lo que ahí pasaba: como recibían, como se escuchaba, como se dudaba, se construían nuevas formas: la verdadera diversidad. El debate abierto, emocional, puesto sobre la mesa. Walter quería trasladar eso que ahí sucedía. No podía quedar solamente en los colegios.

Fue el año 2009 cuando Walter sintió la necesidad de ampliarse a otros públicos. La chispa se inició con una convocatoria que hizo un centro cultural para dar talleres “Había que dar una clase abierta, para que la gente supiera de qué se trataba. Si tenía un buen marco de asistentes, se armaba el curso. Pero fue una sola persona. Dí la charla igual. Cuando terminé me dije: Basta, hago todo yo. Entonces me acerqué a La Logia y lo armé”

Cuando dice La Logia, si, se refiere a una de las logias masónicas de Mar del Plata -aún en actividad- que nació en 1891 con la donación por parte Patricio Peralta Ramos -el fundador de la ciudad-  de unas parcelas de tierras para que se haga por un lado el espacio de la generación de conocimiento (una biblioteca y un centro cultural) y por otro el ámbito religioso, nada menos que la catedral; ambos sobre calle San Martín. El lugar está muy bien conservado, queda en el centro de la ciudad y el uso que se le daba era poco. Walter presentó un proyecto para dictar clases de fotografía. Aceptaron que usara uno de los salones.

La primera semana solo tuvo un curso. Pronto tendría uno cada día de la semana. Era la época del boom de facebook y él lo usaba para difundir. Lo ayudaba a completar los cursos. En uno de esos grupos estaba Luisina. A los talleres semanales se sumó una charla abierta por mes, con referentes nacionales en un salón más grande que hay en el espacio de La Logia. Los cupos estaban completos y las conferencias se llenaban. Salto Luz era una realidad.

Salir de los cánones

“Lo que fue fundante y diferenciador fue que nos propusimos hablar de lo contemporáneo. No solo de la fotografía sino de la fotografía contemporánea, en una ciudad donde no se daban esos debates. Eso hizo ruido y nos dio mucha exposición en la ciudad”. Lo que empezó a hacer ruido también fue la cantidad de gente que circulaba por La Logia. “No se si ellos lo esperaban. Se desbordó y hubo gente que se puso incómoda. Creo que les costó asimilarlo, porque son agrupaciones que se manejan con muchos protocolos: estructurados, caducos, verticalistas. Nosotros les llenábamos el lugar de gente para hablar de arte y hacer circular esas ideas. En un momento nos dimos cuenta que teníamos que despedirnos. Todo sucedió sin problemas. Nunca más nos vimos. Me pareció bien, hay lugares a los que no hay que volver. Siempre hay que seguir.”

El chalet

Durante tres años Salto Luz funcionó en La Logia. Entonces surgió la idea de buscar un lugar propio donde desarrollar toda esta marea de propuestas. En el año 2013 Walter, junto a Luisina, deciden alquilar una casa marplatense -típico chalecito californiano- grande, donde establecerse de forma definitiva, y por su amplitud, también vivir ahí. Empezaba un proyecto de familia; pero también un Salto Luz más profesional y con una mirada personal.

Luisi nos cuenta que “La actividad ganó en tener más profesores, diferentes tipos de talleres, nacieron las clínicas y siguieron las charlas, articulando siempre con espacios de provincia, municipales o de nación. Esta relación entre lo público y lo independiente a veces es compleja. Uno se acerca. Cuenta lo que pasa, esperando que nos escuchen, porque lo que pasa es un laburo monumental. Al final hay que seguir. Apostando. Activando el espacio constantemente desde la autogestión”.

No siempre el acompañamiento aparece, por eso sienten que es natural que salgan cosas de gente independiente, de grupos de todas las edades, que buscan; hacen salas, grupos, presentaciones.

Nan Galeria

Con los alumnos de todo el año se formaron la clínica para aquellos que querían seguir indagando en su obra ,creciendo. A la vez, se generaban siempre muestras, combinando la producción de aquellos que estaban cursando con los referentes que habían dictado clases. “La intención siempre es meternos en una trama que no se limite sólo al circuito local. Que al mostrar, el diálogo sea entre pares y generar una participación genuina. Salir de la mirada centro-periferia tanto en la charla, la discusión, la producción y la exhibición final”. Así nació NAN Galería.

Si Salto Luz es el espacio de aprendizaje, de encuentro, de clases y conferencias; NAN Galería es la parte de exhibición, difusión y venta de la obra de artistas contemporáneos; colegas y alumnos. NAN Galería, se menciona junto al prefijo “escucha la música de Eggleston”, por el gran fotógrafo norteamericano William Eggleton, quien con su forma de mirar el mundo y su estilo pictórico único hizo resonar el arte contemporáneo en otras dimensiones . https://egglestonartfoundation.org/

“Constantemente los alumnos nos planteaban: ¿dónde expongo en Mar del Plata? Son pocos los lugares. Bueno, generemos nosotros la propia galería. El mismo espacio Salto Luz, cambiamos las luces, corremos los muebles y se exhibe en las salas de la casa”.

La Galería les permitió conectarse para participar en otros circuitos sin ser Salto Luz. Generaron otro formato, necesario para los alumnos pero también para su presencia en BAPHOTO o ArteBA. Por ejemplo en diciembre de 2025 participaron en Miami Art Week.

“Nuestra presencia en ArteBA 2021 surgió a partir de una convocatoria a nivel sudamericano de la cual quedaron seleccionados sólo cinco proyectos para presentar obra en la feria. Nos eligieron. Allí se abrió una veta comercial que brindó contactos y nuevas redes. Si esas oportunidades existen es por todo el trabajo realizado y la trayectoria”.

Residencia Salto Luz Hotel

“Salto Luz siempre fue un espacio donde discutir lo contemporáneo, y fue una elección sostener la estructura económica y conceptual de un lugar que así se define. Siempre fue una decisión seguir haciendo lo que uno quiere aunque quizás no sea lo que masivamente elegiría la gente para estudiar o la obra para comprar. Todo el tiempo estamos pensando qué lazos pueden reforzar nuestra idea, como con las charlas y las clínicas. En esta línea también nacieron las residencias, donde quisimos volver al concepto tradicional de “residencia”: encontrarse, pasarse unos días de invierno cerca del mar debatiendo sobre la fotografía. Aprovechar de algún modo que Mar del Plata es una ciudad muy bella, con gran variedad de paisajes y eso es muy positivo para el creador”.

Como con La Logia en los inicios de Salto Luz, al planificar las residencias, se toparon con un lugar que tenía un contexto histórico interesante: El Gran Hotel Santa Teresita, en Punta Mogotes. Un hotel fundado en 1948 por la Federación de Asociaciones Católicas de Empleadas (FACE) para que sus socias -en distintas ciudades de veraneo del país- tuvieran donde quedarse. Fue ideal para hacer varias ediciones de la Residencia. Amplio, está a una cuadra del mar y cerca del bosque. También toda la estética del barrio donde se ubica sigue siendo de gran idiosincrasia marplatense. “Queríamos que la palabra hotel estuviera en el título porque de alguna forma remite a la identidad de Mar del Plata”

¿Qué pasa hoy, en la era de la imagen, con la fotografía, y con lo contemporáneo?

“Estamos viviendo esta coyuntura donde la fotografía hoy está en todos, inclusive en aquel que no tuvo ningún interés determinado en una cuestión estética de la imagen. Todo el mundo se comunica a través de las fotos inclusive a veces sin siquiera escribir. Toda la vida se registra a través del celular con la única idea que la vea un tercero inclusive que uno no conoce. Por eso, en este momento en el arte, lo que más importa es la propuesta. Ya que todos pueden generar una buena imagen, se ha puesto más en valor lo otro. Todo muy bien con las buenas fotos, todo muy bien con la belleza, todo muy bien con el esteticismo pero lo que más importa ahora en el arte contemporáneo es la propuesta. No interesa la buena foto en sí misma. La creación debe estar puesta en el modo de contar, en el modo de mostrarme: ahí está lo singular. Es lo que estamos queriendo enaltecer. Como contás esa broca, ese amor. Si algo hizo la tecnología fue llevarnos a lo importante: la propuesta y el modo de contar”.

Tienen claro que la fotografía no vive su gran momento como fue en Argentina la circulación que tuvo en los 90`s o la formación de las grandes colecciones en los 2000. “¿En las ferias de arte cuántas fotos se ven?. Esto parece desalentador pero luego pasan cosas interesantes. En la última edición del destacado premio de la Fundación Federico Klemm, el ganador fue el fotógrafo Alberto Goldenstein https://www.klemm.org.ar/Premio-Klemm/Actual.Te aseguro que no lo eligieron por la disciplina sino por la propuesta. Ganó la propuesta. Como siempre digo la propuesta es lo que debe primar, sobre todo en el arte contemporáneo, y eso hará la diferencia. Esto trato de transmitirles todo el tiempo a mis alumnos, y que también esté plasmado en mi obra”, concluye Walter.

Tecnología e inteligencia artificial

“Los artistas siempre estamos expuestos a las coyunturas. A mi me interesa mucho todo lo que se refiere a la Inteligencia Artificial, aunque yo no lo use para mi obra. Creo que hay que tener mucho respeto a lo que se consume. Un Cuidado terrible. En este contexto lo que valoro es el encuentro con el otro, cambiando la vida por un rato a quienes se acercan y  participan de Salto Luz. Y creo que se da no solo por la excusa de estudiar algo y reunirse; sino por todas las cualidades de los años y por lo que dijimos al inicio de la charla: cómo te reciben, como se duda. Eso no pasa en IA”.

Palabras, más o menos

Pasión. Vocación. Lo colectivo. Expandir. Abrir las fronteras de los territorios.

“Siempre encontré un gran reconocimiento. El trabajo del espacio se valora, extendido en el tiempo y en estos momentos en que la disciplina está tan en debate.”  

Pensar contemporáneo. Hacer por fuera de las grandes ciudades

Muestra

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